
Trastorno del Espectro Autista: Señales de Alerta para la Detección Temprana
Trastorno del Espectro Autista: Señales de Alerta para la Detección Temprana Seguramente hayas oído hablar
El TDAH es un trastorno crónico, es decir, para toda la vida, aunque con la edad hay algunos síntomas que predominan sobre otros, además se verán influidas por la correcta intervención de profesionales.
El diagnóstico del TDAH por un profesional de la salud no se puede realizar con precisión hasta pasados los 6 años, debido al carácter evolutivo de la atención y la impulsividad en los niños y niñas. La evaluación de este trastorno es un proceso que requiere tiempo y se debe de descartar para un mejor diagnóstico otras causas, como las deficiencias visuales y auditivas, que pueden provocar la confusión de este diagnóstico.
La información presentada en este artículo sobre el TDAH ha sido elaborada por Psicólogas Infantiles profesionales y tiene carácter meramente divulgativo, no constituye un diagnóstico, tratamiento, ni sustituye la labor de los profesionales de la salud. Si necesitas ayuda, ponte en contacto con tu psicólogo de referencia.
El TDAH, o trastorno por déficit de atención e hiperactividad, es un trastorno del neurodesarrollo. Este tipo de trastorno afecta al niño en diferentes áreas de su vida, como en la académica, social, emocional, conductual y en la familiar.
Viven en el aquí y el ahora, lo que hace que presenten pueden tener dificultades para aprender de las experiencias pasadas y actuar en consecuencia y tengan problemas para planificar y anticipar su futuro.
Las características principales son la dificultad atencional o para concentrarse, la hiperactividad y la impulsividad.
El cerebro de un niño con TDAH puede ser diferente al de un niño sin TDAH en términos de estructura, función y conectividad. Los estudios de neuroimagen han demostrado que los niños con TDAH pueden tener una corteza prefrontal y una corteza cingulada anterior más delgadas, así como una amígdala y un núcleo caudado más pequeños. Además, se ha observado una disminución en la actividad de la dopamina en el cerebro de los niños con TDAH, lo que puede contribuir a los síntomas del trastorno. En términos de conectividad, los estudios han demostrado que los niños que tiene este trastorno pueden tener una conectividad reducida entre la corteza prefrontal y otras regiones cerebrales, lo que puede afectar la capacidad de los niños para regular su comportamiento.
Es importante tener en cuenta que estos hallazgos son correlacionales y no indican una relación causal entre el TDAH y las diferencias cerebrales. Además, los síntomas del TDAH varían de una persona a otra, por lo que no todos los niños experimentan las mismas diferencias cerebrales.
Los signos de advertencia tempranos del TDAH pueden estar presentes antes de realizar un diagnóstico formal, y es importante reconocerlos y abordarlos. Diferencias sutiles pero persistentes en el comportamiento de un niño pueden indicar la presencia de un trastorno antes de que se realice un diagnóstico oficial. Debemos tener en cuenta que hay gran variedad de conjuntos de signos o manifestaciones, dependiendo del niño/a, lo que hace que exista diferencia entre estos signos de un niño con TDAH a otro.
Si tu hijo/a presenta varias de estas señales te recomendamos que acudas a un Psicólogo Infantil capacitado para la evaluación y diagnóstico del TDAH, pues una evaluación y detección temprana ayuda a un correcto funcionamiento del menor en su infancia.
Dificultad para concentrarse o mantener la concentración en una tarea y
tendencia a distraerse fácilmente (tareas rutinarias, aburridas o con poca
emoción)
Comete de errores por descuido en trabajos o exámenes
Olvidos frecuentes, problemas para organizar tareas.
Aparente falta de atención, incluso cuando se le habla directamente.
Dificultad para seguir instrucciones y finalizar tareas o trabajos escolares.
Evitación o disgusto hacia actividades que demanden esfuerzo mental, como
los deberes.
Dificultad para aprender de experiencias pasadas
Suelen mantener la concentración ante tareas que les resultan gratificantes
(videojuegos, juegos, películas…)
Pérdida de objetos necesarios para tareas o actividades (juguetes, asignaciones escolares, lápices).
Olvido de realizar actividades diarias, como tareas del hogar.
Dificultades en el establecimiento de metas conscientes a corto, medio y largo
plazo y ser perseverantes con ellas.
No existe un manejo adecuado del tiempo o noción temporal
Inquietud excesiva, habla constante, interrupciones frecuentes
Les cuesta regular su autocontrol, como esperar su turno, guardar la fila, administrar la paga.
Inquietud, golpeteo con las manos o pies, moverse en la silla o levantarse de
ella constantemente.
Dificultad para controlar sus propias emociones y diferenciar unas de otras
Levantarse del asiento en situaciones en las que se espera permanecer
sentado.
Toma de decisiones precipitada
Correr o trepar en contextos inapropiados.
Respuestas apresuradas antes de que se formulen preguntas completas.
Dificultad para seguir instrucciones
Dificultades para jugar tranquilamente o participar en actividades recreativas.
Constante movimiento o actuar como si estuviera impulsado por un motor.
Dificultades en las relaciones con compañeros y amigos
Es importante tener en cuenta que estos signos pueden variar de un niño a otro y que el comportamiento ocasionalmente impulsivo o hiperactivo es normal en los niños en crecimiento.
Sin embargo, si los signos se convierten en un patrón constante e interfieren en la vida diaria del niño, es esencial buscar una evaluación de un Psicólogo Infantil especializado en la evaluación del TDAH. La identificación temprana y la intervención pueden marcar una gran diferencia.

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