
Trastorno del Espectro Autista: Señales de Alerta para la Detección Temprana
Trastorno del Espectro Autista: Señales de Alerta para la Detección Temprana Seguramente hayas oído hablar
Descubre cuales son las señales de alerta de los Trastornos de Conducta en niños y como abordar cada caso desde la perspectiva de la psicología infantil.
La información presentada en este artículo tiene un carácter meramente divulgativo y no constituye un diagnóstico, tratamiento, ni sustituye la labor de los profesionales de la salud. Si necesitas ayuda, ponte en contacto con tu psicólogo infantil de referencia.
Como psicóloga infantil, a lo largo de los años he trabajado con muchos padres preocupados por el comportamiento de sus hijos. La duda más común: «¿Es normal que mi hijo se comporte así?». En muchas ocasiones, los niños atraviesan fases difíciles que forman parte de su desarrollo natural, pero en otros casos, ciertos comportamientos pueden ser señales de algo más complejo y profundo.
Hoy, con la vida tan acelerada y el impacto que la tecnología tiene en nuestros hijos, los problemas de conducta se están volviendo más complejos. Por eso es fundamental que los padres sepan identificar las señales de alerta y actúen a tiempo. En este artículo vamos a ver qué cosas debes observar y qué puedes hacer si crees que tu hijo podría estar enfrentando un trastorno de conducta.
Los trastornos de conducta son problemas en el comportamiento graves de los niños que van más allá de las típicas «rabietas» o momentos difíciles. Todos los niños tienen días malos o a veces se portan mal, pero cuando hablamos de un trastorno de conducta, nos referimos a patrones de comportamiento que son más extremos, repetitivos, persistentes y que afectan su vida diaria.
Un niño con un trastorno de conducta puede ser agresivo, desafiar constantemente las reglas y normas, tener problemas para relacionarse con otros o no mostrar remordimiento cuando hace algo malo. Estos comportamientos no son solo parte del desarrollo normal; tienden a ser más intensos y duraderos. Estos trastornos suelen manifestarse como conductas disruptivas, agresivas, desafiantes o antisociales que dificultan la convivencia familiar y social.
Lo importante es entender que estos problemas de conducta no surgen porque el niño sea «malo» o porque los padres estén fallando, sino que muchas veces hay causas más profundas, como factores emocionales, ambientales o incluso neurológicos, que necesitan ser abordados con ayuda profesional.
Es esencial que los padres puedan distinguir las diferencias entre un comportamiento desafiante típico de la infancia y algo más serio que podría requerir intervención profesional. A continuación, algunas señales de alerta que pueden indicar la presencia de un trastorno de conducta:
Los niños con TND muestran un patrón constante de actitudes negativas, desafiantes y hostiles hacia las figuras de autoridad, como padres y maestros. Suelen ser muy argumentativos, desobedientes y resentidos. Tiende a ser más dirigido hacia figuras de autoridad y no suele incluir violaciones graves de derechos ajenos.
Rasgos típicos:
El trastorno de conducta es más grave y se caracteriza por comportamientos que violan los derechos de los demás y las normas sociales de manera repetitiva. Estos niños pueden ser agresivos hacia personas y animales, destruir propiedad, mentir o robar. Es más grave, con comportamientos antisociales que pueden llevar a problemas legales.
Rasgos típicos:
Aunque el TDAH no se considera un trastorno de conducta como tal, muchos niños con TDAH presentan comportamientos impulsivos, dificultades para concentrarse y, en algunos casos, problemas de conducta que complican su relación con los demás.
Rasgos típicos:
Este trastorno es relativamente nuevo en el DSM-V y se caracteriza por irritabilidad crónica severa y arrebatos ira frecuentes que son desproporcionados a la situación. Implica una irritabilidad crónica a lo largo del tiempo.
Rasgos típicos:
Los niños con este trastorno experimentan episodios repentinos de ira extrema o agresión, que son desproporcionados a la situación que los desencadena. Estas explosiones pueden involucrar ataques verbales o físicos y son breves, pero intensos. Se centra más en arrebatos de ira impredecibles y breves.
Rasgos típicos:
Aunque el TEA es un trastorno del neurodesarrollo, los niños dentro del espectro autista pueden mostrar conductas desafiantes, repetitivas o agresivas como parte de su dificultad para adaptarse a cambios, manejar la frustración o comunicarse.
Rasgos típicos:
Si observas algunos de estos comportamientos de manera recurrente en tu hijo, es importante no ignorarlos.
La primera medida es buscar la opinión de un especialista. Un psicólogo infantil, psiquiatra o terapeuta especializado puede realizar una evaluación exhaustiva. A través de entrevistas, observaciones y cuestionarios, estos profesionales pueden identificar si el niño presenta un trastorno de conducta y cuál es el diagnóstico específico.
Los niños con trastornos de conducta a menudo se benefician de una estructura diaria consistente. Crear rutinas claras para las comidas, el juego y las tareas del hogar puede ayudar a reducir la ansiedad y el mal comportamiento, al proporcionar previsibilidad y estabilidad en su entorno.
En lugar de recurrir a castigos severos o físicos, la disciplina positiva promueve enseñar y reforzar el comportamiento deseado. Esto implica elogiar cuando el niño muestra una conducta adecuada y usar consecuencias lógicas y naturales para corregir los errores.
La Terapia Cognitivo-Conductual sigue siendo una de las herramientas más eficaces para tratar los trastornos de conducta en niños. Esta técnica ayuda a los niños a entender sus pensamientos y cómo influyen en sus acciones. Los terapeutas trabajan con los niños para desarrollar habilidades de resolución de problemas, control de impulsos y manejo emocional.
La tecnología ha transformado el estilo de vida infantil, y el tiempo frente a pantallas ha aumentado considerablemente en la última década. Es más importante que nunca limitar el uso de dispositivos electrónicos y fomentar actividades físicas y juegos al aire libre, que han demostrado tener un impacto positivo en la regulación emocional y la reducción de problemas de conducta.
Los trastornos de conducta en niños son un reto significativo, pero no insuperable. Con un diagnóstico temprano y un plan de intervención adecuado, los niños pueden aprender a gestionar mejor su comportamiento y emociones.
Estos trastornos a menudo requieren intervención temprana, con estrategias terapéuticas adaptadas, para ayudar a los niños a aprender a gestionar sus emociones y comportamientos de manera saludable.

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